• Sus dientes están limpios y no hay restos de alimentos
  • Las encías presentan un color rosado y no duelen o sangran durante el cepillado o la limpieza con hilo dental
  • El mal aliento no es un problema constante

Si las encías duelen o sangran durante el cepillado o la limpieza con hilo dental, o usted sufre de mal aliento persistente, visite a su dentista. Cualquiera de estas infecciónes indican un problema.

Su dentista o higienista lo ayudarán a desarrollar buenas técnicas de higiene bucal y le enseñarán a detectar las áreas que demandan una atención especial durante el cepillado y la limpieza con hilo dental.